Valores

1 Conocer, amar y glorificar a Dios

Creemos que Dios debe ocupar el centro absoluto de la vida. No es un complemento ni una ayuda ocasional: Él es nuestra razón de vivir, el mayor deleite del alma y la pasión que dirige todo lo que somos y hacemos.

Esto se refleja en:

* Una vida que ya no gira alrededor de sí misma, sino alrededor de Cristo.

* Una obediencia que nace del amor a Dios.

* Un gozo que brota de la gratitud por la salvación.

* Un deseo intencional de crecer en el conocimiento de Dios.

2. Sumisión a la Palabra de Dios

La Biblia es nuestra autoridad suprema para creer, vivir y servir. Es el marco que define nuestra fe y nuestra práctica, tanto de manera personal como congregacional. Por eso, buscamos someternos a la verdad de Dios por encima de opiniones humanas o tradiciones institucionales.

Esto se refleja en:

* Una vida gobernada por el estándar de las Escrituras.

* Decisiones tomadas bajo criterio bíblico.

* Un entendimiento de la iglesia moldeado por la Palabra en áreas como la predicación, enseñanza, consejería, gobierno y vida ministerial.

3. Adoración como estilo de vida

Adorar no es solamente cantar; es vivir rendidos a Dios con todo nuestro ser. Creemos que la verdadera adoración abarca mente, corazón, voluntad y acciones, presentando toda la vida como una ofrenda agradable al Señor.

Esto se refleja en:

* Vivir con conciencia de que somos templo del Espíritu Santo.

* Cultivar una vida devocional íntima y constante.

* Tomar decisiones que demuestren sumisión a la voluntad de Dios.

* Vivir con gratitud, gozo y devoción sincera.

4. Excelencia que honra a Dios

Creemos que todo lo que hacemos debe hacerse de la mejor manera posible, con responsabilidad, diligencia y corazón de siervo, como para el Señor. La excelencia no es perfeccionismo; es fidelidad en ofrecer a Dios lo mejor de nosotros.

Esto se refleja en:

* Hacer bien lo que merece ser hecho, para la gloria de Dios.

* Servir con diligencia, humildad y disposición.

* Actuar con responsabilidad y sentido de urgencia.

* Mantener una actitud de aprendizaje, crecimiento y mejora continua.

* Vivir con disciplina, sabiendo que el presente tiene valor eterno.

5. Vidas consagradas

Creemos que fuimos apartados para Dios. Nuestra identidad en Cristo nos llama a vivir en santidad, distinguiéndonos de los valores de este mundo y reflejando una vida dedicada exclusivamente al Señor.

Esto se refleja en:

* Resistencia a conformarse al sistema del mundo.

* Fidelidad a Dios y a Su Palabra.

* Un proceso continuo de santificación.

* Compromiso de servir a Dios y a Su pueblo con los dones recibidos.

6. Madurez espiritual

La madurez espiritual es el fruto de una vida transformada por el evangelio. Es un carácter moldeado por Cristo, capaz de reflejar Su sabiduría, Su amor y Su verdad en cada área de la vida.

Esto se refleja en:

* Amor dispuesto al sacrificio por otros.

* Gozo verdadero y contentamiento en Dios.

* Paz en medio de toda circunstancia.

* Paciencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio.

* Disposición a perdonar como Cristo perdonó.

* Discernimiento espiritual.

* Convicción de que el carácter vale más que el talento.

7. Amor al prójimo

Creemos que el amor de Cristo debe manifestarse visiblemente en nuestras relaciones. No solo en palabras, sino también en hechos, servicio, compasión y verdad.

Esto se refleja en:

* Amar sin hacer distinción entre personas.

* Sensibilidad y compromiso con los necesitados.

* Perdón genuino.

* Espíritu reconciliador y pacificador.

* Considerar a los demás con humildad y honra.

8. Cultivar el diseño bíblico de la familia

Creemos que la familia es una institución creada por Dios y debe ser fortalecida conforme a Su diseño. Queremos formar hogares que reflejen la verdad, el amor y el orden establecidos en las Escrituras.

Esto se refleja en:

* Matrimonios que reflejan la relación entre Cristo y Su Iglesia.

* Esposos que aman, lideran y sirven a su familia con entrega.

* Esposas que honran a Dios en su rol y acompañan con fidelidad.

* Hijos que honran a sus padres.

* Padres que crían a sus hijos en el temor de Dios y velan por su crecimiento espiritual.

9. Un corazón misional

Creemos que la iglesia ha sido llamada a hacer discípulos. Por eso vivimos con una carga real por los perdidos y con disposición a anunciar el evangelio, servir, discipular y participar en la expansión del Reino de Dios.

Esto se refleja en:

* Urgencia por alcanzar a quienes no conocen a Cristo.

* Predicación del evangelio con palabras y con hechos.

* Compromiso con ayudar a otros creyentes a crecer en Cristo.

* Participación en la obra misionera mediante oración, apoyo o envío.

* Un enfoque activo y obediente, sin caer en activismo vacío.

10. Compromiso con la visión

Creemos que cada miembro debe abrazar con convicción la visión que Dios ha dado a esta iglesia. No queremos espectadores, sino personas comprometidas con edificar, servir, cuidar la unidad y avanzar juntos.

Esto se refleja en:

* Conocer, vivir y defender la visión de la iglesia.

* Ayudar a otros a entenderla y caminar en ella.

* Disposición al sacrificio por el bien de la obra.

* Ser parte activa de la vida de la iglesia, no solo un receptor.

* Cuidar la unidad del cuerpo de Cristo.

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